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Por alguna razón me volvía amigo de una botarga. Paseabamos por un lugar lleno de árboles. El personaje era una especie de pájaro. Conforme nuestra amistad crecía, la persona de adentro por fin salió de su botarga. Era una mujer joven con una cara conocida. Me recomendó que fuéramos a comer unas carnes; luego me dijo que tenía que probar una en especial. Era como picaña y estaba deliciosa. Comíamos en un coche como de los 1920s.