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Salía de mi casa para comer y cuando caminaba de regreso un avión se estrellaba a unos metros de donde yo estaba. Era un avión militar y yo le atribuía su caída al caos que el coronavirus estaba provocando. Decidía regresar caminando a casa pero en lugar de llegar a mi puerta de pronto me encontraba en un crucero en la costa de Yucatán. El crucero era muy muy grande, todo era de madera decorada como talavera y a su alrededor sólo se distinguían montañas que más bien pertenecían a un paisaje islandés.
Decidía explorar el crucero y me encontraba a unos amigos, nos sentábamos a comer algo y de pronto a alguien se le ocurría hablar de su tesis. Al parecer mi amigo, quien es más chico que yo, ya estaba esperando las respuestas de sus sinodales y la FEP 3... seguía hablando de su tesis y de qué color la iba a imprimir y yo sólo me angustiaba de pensar cuánto tiempo iba a tener que estar ahí, hablando de la tesis, en un crucero en Yucatán.