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Estábamos en una escuela con un grupo, haciendo unas prácticas o algo que requería que camináramos por las instalaciones. Había una chica que me gustaba. Platicábamos y en algún punto le susurraba al oído, "podríamos ser pareja." Luego me daba cuenta que acababa de cometer una estupidez y la chica me aleccionaba, diciéndome no me acuerdo qué, pero sonaba madura y razonable. Creo que era muy aventurera porque en la siguiente parte del sueño estábamos en medio de las montañas de Rusia. El paisaje era ciertamente espectacular: Estepas cafés tachonadas de nieve blanca plegándose y replegándose en suaves curvas en todas direcciones. Me decía que había venido aquí porque necesitaba frío para sanar una herida que tenía en la pierna. Ciertamente qué mejor lugar para pasar frío que en medio de las montañas rusas, lejos de toda civilización. Yo estaba un tanto alarmado por todo el asunto de morir de congelación durante la noche, pero ella, que era realmente aventurera, me daba a entender que había hecho este tipo de cosas muchas veces y se hallaba perfectamente tranquila. Me dijo que estaba considerando hacer un fuego para hacerse un té de hierbas, como un tal chamán que vivía por ahí, pero estaba dudándolo porque si lo hacía, atraería a las arañas. "¿Y esas arañas son muy grandes?" preguntaba yo. "Sí," respondía ella antes de que el sueño cambiara.