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El aeropuerto parecía apocalíptico, instalaciones llenas de enredaderas y tierra, esto no fue lo que me pareció extraño sino la insistencia de las personas por querer montar esos aviones.
Mi familia y yo fuimos marcados, lo recuerdo como un identificador de ganado, nos comenzaron a escoltar, no sabíamos adónde pero seguíamos sus pasos. De repente me doy cuenta que estamos en la pista, nos llevan a un helicóptero, éste tenía una pinta de que con el mínimo aire se destrozaría. No sé que nos hizo subirnos pero abordamos y el viaje comenzó, todo iba muy bien, el pilote era un gran conductor; recuerdo que pasaba entre rascacielos sin ningún problema, el drama comenzó en el aterrizaje. Me di cuenta que estábamos yendo directo hacia el suelo, mi cuerpo se puso tenso pero no pude gritar, solo recuerdo que puse la mayor fuerza que tenía en todo mi cuerpo para recibir el impacto, pero el piloto logró que no nos estrellaramos directamente, maneobro durante unos minutos y estrellamos pero sin ningún herido. Por último salí del helicóptero y la sensación de haber sobrevivido a un inminentemente accidente fue lo que me hizo despertar, dándome cuenta que mi gato y perro estaban a mi lado.