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Soñé algo horrible. Estaba encerrado con mis seres queridos en una especie de cárcel, la que los presos tenían luz verde para exterminarse entre sí. La única forma de salvarte era venderte sexualmente a estos. Después de sobrevivir varias veces caía en la cuenta que yo también podía asesinar. Y no dejaba que nadie me volviera a tocar de nuevo.