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Estaba encerrada en una casa gigantesca que tenía una alberca, y era novia de un personaje de televisión. Aunque parecíamos felices, yo más bien estaba angustiada por la casa. Era muy grande y tenía muchos cuartos. Había cuartos a los que estaba prohibido entrar y en los que se escuchaban personas teniendo sexo o cosas rompiéndose. En el segundo o tercer piso había una tina con agua caliente. Era reconfortante estar en la tina, pero no se podía estar más de treinta minutos. Si te pasabas del tiempo, te expulsaban de la casa y ya no podías entrar, y no sabíamos qué había afuera de esa casa. Era angustiante estar en la tina, mirando el reloj y con angustia de que no pasaran más de treinta minutos.