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Parece que es un día más de las vacaciones de enero, estamos en casa de Sergio alistamos todo para ir rumbo la playa más cercana. Toallas, crema, tablas... no hay comida... ni dinero...queríamos comprar esos manguitos con chile o pescaditos dorados que se antojan en el sol. Hay que pasar al cajero, Hay un cajero que me gusta, Vamos, Cruzando la avenida; acepté y caminamos por la avenida Bonampak alejándonos de cualquier urbanidad vi lo que parecía un campo de fútbol a lo lejos, no tenía pasto pero si era muy largo y se veía... húmedo (?). Al llegar a la entrada del campo, veo que sobre todo el campo había toneladas de excremento de vaca esparcido y solo unos pocos huecos del campo libres de mierda, no recuerdo el olor pero si que mi nariz picaba. No voy a pasar por ahí, No pasa nada solo vamos a llegar ahí; dijo Sergio señalando una cabina en proceso de construcción en la mitad de toda la mierda. Entró como si de verdad no fuera nada relevante, se vio tan seguro que decidí seguirlo, avance en el excremento que me llegaba a media pantorrilla mientras él de alguna forma logró solo mojarse los pies, el camino fue extraño porque perdí la sensación de asco, perdió sentido el lugar y solo veía lodo en mis pies, entre mis dedos y en las uñas. El camino fue muy largo, eramos las únicas personas en el campo pero llegamos al fin a la caseta, entró Sergio al cajero...pasaron algunos minutos... sale con la expresión serena tan de él y sin más dice: "No tiene dinero" desperté de la pura risa. Me quedé sin ir a la playa ni comer pescaditos fritos pero la sensación de que mis pies estaban sucios duró todo el día.