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Hace unos días llovió terriblemente. Los rayos y relámpagos sacudían toda la casa. Este no es exactamente un sueño. Sucedio mientras me quedaba dormido. En esa tierra de nadie donde la realidad y el dormir se mezclan. Veía por la ventana los rayos iluminar la noche como si fuera de día, y por alguna razón me convencí que la luz provenía del flash de una cámara. Veía a las personas fuera de mi cuarto tomarme fotos como si fuera un animal en un zoológico. Se sintió tan real que empecé a soñar que estaba en un zoológico alienígena, un mundo oscuro en donde me teníamos que mantener bajo un foco intenso y cálido para que imitira en sol se la tierra, mi hábitat natural. Tenia mi comida en una esquina, y un inodoro en la otra. Me habían puesto un estanque para que me bajara y algo parecido a un petate para que durmiera.