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Llegaron los nuevos amigos, los recibí en el jardín de la entrada, yo me mecía en la mecedora y sentí la mirada de quien te mira desde dentro, caminamos hacia el jardín interior, los árboles de color ocre vibraban, eran mariposas de gran tamaño, resplandecían, el brillo casi dorado de sus alas se disimulaban entre las hojas, el me dijo mientras caminábamos, hoy está más enamorado de ti