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Pasaba un día normal en algo parecido a La ciudad de los ñiños. Era un poco más grande, y con actividades más complejas y "adultas" pero el concepto era él mismo. El sueño se volvía pesadilla cuando al parque entraban, como un escenario de guerra, pelotones tras pelotones de militares que "buscaban algo". Todo se tornaba una especie de persecución de película de acción en la que hacia todo lo posible por sobrevivir el ataque de los policías. Nunca me enteraba que buscaban, pero la sensación prevalente era la común en México, sentir que la autoridad es tu enemigo, y villanizarnos a nosotros mismos al punto de creernos criminales por todo.