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Estaba en un lago con mi exnovio. Era un espejo perfecto y había libélulas azules gigantes. El agua estaba fresca pero no fría, si te metías era delicioso. Entonces tú me decías que tú siempre tenías que hacer algo, por ejemplo tener un huerto o ir al cine, pero no me dejabas terminar la oración porque estábamos otra vez en el sueño. Y no te gustaba esa parte del sueño que te estaba contando. Entonces me daba cuenta, o no sé si lo sabía desde antes, que había vuelto de alguna manera en el tiempo a un momento de nuestra relación y tenía la posibilidad de hacerlo bien esta vez. Cuando uno se sumergía había un azul tan pero tan nítido, y tan profundo, y era tan fresco. Esta vez podíamos tener un huerto e ir al cine, pero si teníamos una casa del campo iba a ser difícil llegar al cine. Quizás mientras te decía que esto se estaba repitiendo de alguna forma veía un pájaro grande (un pavorreal, luego un ganso) entre las plantas de alrededor de la laguna. Cuando salía de los arbustos se veía que no tenía cuello ni cabeza y caminaba normalmente, pero hueco, parecido a un huevo roto vaciado. Yo decía que era de alguna manera presagioso, que pasaría algo malo seguramente. Cuando lo veíamos otra vez tenía su cuello y su cabeza y se echaba un clavado junto con un erizo y nadaban en la laguna como delfines junto a nosotros, había que esquivarlos. Tomabas un video debajo del agua con tu celular. Eras la persona del principio de nuestra relación, o ni siquiera, el mismo de cuando éramos novios.