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En un cuarto oscuro, me hallaba con mi hermana mayor, frente a frente. Yo estaba dentro de mi sueño, dentro de mi deseo. Ella me miraba confusa y yo la miraba con un punto fijo en mi mente : matarla. Yo tenía en mi mano una escopeta, apenas cabía en mis brazos y lo acomodé de tal forma para que me salga bien. Ahora la escopeta la miraba a ella. Fijamente hacia el corazón.
No puedo describir las emociones que sentí al apretar el gatillo, estallido en mi corazón, sentí una máxima excitación.
Si, por haberme atrevido a matarla, aunque sea sólo en mi sueños.
El ruido de la escopeta me hizo despertar.